Cómo seguir una Dieta Equilibrada

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Las dietas equilibradas consisten en ofrecer a nuestro organismo todo el aporte de nutrientes que necesita con una amplia variedad de alimentos. Las dietas equilibradas deben cubrir todas las necesidades y suministrar la energía necesaria para que el cuerpo funcione correctamente. Para elaborar una dieta equilibrada cada uno debe de conocer sus necesidades individuales, ya que no es lo mismo la alimentación que debe seguir un deportista a la de una persona mayor o un niño.

Para saber cómo elaborar y seguir una dieta equilibrada os recomendamos acudir a un médico o especialista en nutrición, quien tras haceros un análisis de sangre para determinar cómo están vuestros niveles, elaborará una rutina de alimentación para cubrir todos los requerimientos que vuestro cuerpo necesita.

La rueda de alimentos marca que al menos hay que ingerir una vez al día cada grupo de alimentos de la rueda, el especialista os indicará de qué forma hacerlo y en qué momento del día es mejor tomar cada tipo de alimento.

Para disfrutar de un buen estado de salud debemos de mantener una dieta equilibrada y combinarla con el ejercicio físico, ya que quien no se mueve se oxida. Todos los días es recomendable que andemos o corramos, juguemos a algún deporte o subamos las escaleras. De tres a cinco veces por semana es recomendable practicar algún deporte aeróbico. Y de dos a tres veces por semana tenemos que disfrutar practicando nuestros hobbies (como la danza o el yoga) que nos proporcionarán fuerza y flexibilidad.

La dieta equilibrada también debe tener en cuenta la hidratación de nuestro cuerpo, ya que sin darnos cuenta perdemos por el sudor grandes cantidades de líquido corporal que debemos reponer. La deshidratación perjudica mucho al organismo, ya que impide realizar esfuerzos de alta intensidad y prolongados. Por ello durante el día se debe ingerir la cantidad de líquido adecuada para que nuestro cuerpo permanezca hidratado.

La dieta equilibrada también se puede variar dependiendo del clima y del horario, pues en la época estival nuestro cuerpo necesitará unas necesidades concretas que en invierno serán muy distintas. Además, los alimentos se podrán cambiar para adaptarlos a los gustos de cada temporada, por ejemplo alimentos más elaborados en invierno y alimentos más frescos en verano.

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